Estos son cinco microrelatos, que describen fantásticamente, la ciudad que me vio nacer. Tienen la particularidad, que cada uno de ellos, tiene exactamente cien palabras. Una forma mágica de ilustrar, de manera simple, mi ciudad, su gente, y su fantasía.
Café Margot
Boedo
Aquella tarde, luego de salir del Coto, el hombre, entró al café de Boedo y San Ignacio, atraído por los recuerdos colgados en las paredes. “Es un lugar mágico”, escuchó decir alguna vez, “te transporta en el tiempo”. Estuvo allí un rato, admirando cada foto. Luego, pagó su café, y sin distraer la atención del lugar, salió a la calle. El asfalto, ahora vuelto empedrado, lo volvió a la nueva realidad. Con su pulso desenfrenado contempló atónito al tranvía doblando hacia San Juan. Tomó un diario del puesto cercano, y se paralizó al ver la fecha: Agosto 15 de 1933.

Los fantasmas del Cine Plaza
San Nicolás, centro
Ya entrada la noche, Raquel, fue a retirar su auto, al Plaza Valet Parking, a media cuadra del Obelisco. Subió al segundo nivel y un murmullo llamó su atención. Estaba por encender el auto, cuando aquel murmullo, se convirtió en fuerte aplauso. ¿Qué está pasando aquí? De inmediato, arrancó el motor, y sin perder tiempo, llegó hasta la salida, clavándole la vista al empleado. Señor, ¿Usted escuchó algo? El hombre sonrió. Luego se explayó: No se asuste, algunas veces sucede. Este lugar, hace tiempo, fue un cine. Parece que a ese “algo” no le gustó, que se convirtiera en estacionamiento.

Perdida
Chacarita
Cinco y media. El cuidador cerró el portón principal, sobre la esquina de Guzmán y Federico Lacroze, cuando escuchó el llamado de una señora, por detrás.
-Señor, estaba con mi marido, y lo perdí. ¿Me ayudaría a buscarlo?
-Si señora. ¿Dónde lo vio por última vez?
-Allá – dijo, señalando hacia las galerías.
-Acompáñeme, debemos apurarnos, es hora de cerrar.
En ese momento, a lo lejos, aparece un hombre, haciendo señas.
-Apúrate Delia, que están cerrando.
Ella corrió a su lado, lo tomó de la mano, y ante la mirada perpleja del portero, ambas figuras se desvanecieron frente a una sepultura.

El último día de “La bruja”
Almagro
Fue el 8 de enero de 2013. Subí a la formación en la estación Castro Barros. Era el último día de los coches de La Brugeoise. Allí había un hombre sentado, a mitad de vagón, bajo la tenue luz, de aspecto desgarbado. Lo miré fijo, en silencio, solo quebrado por el rechinar de la madera, debido al movimiento del tren. Llegando a mi destino, caminé hacia él, buscando la puerta. La débil luz, dejó ver la silueta de una lágrima cayendo por su mejilla. Tras descender, di media vuelta, antes que el tren arrancara, pudiendo apreciar un vagón completamente vacío.

Golpe certero
San Nicolás, centro
Camino por Corrientes. Es sábado a la noche. Nunca duerme, dicen. Pues, parece ser cierto. Primero veo una calle, que de angosta, se hace ancha, al pasar frente a la Parroquia de San Nicolás. Luego, me llega una imagen de algo que están construyendo, allí, donde estaba la iglesia, en el sitio preciso donde una inmensa avenida, fluye hacia ambos lados. Pero es solo un sueño, sigo caminando, hacia el río. Escucho una campana, y el griterío me despierta. Ahora, abro los ojos, tendido sobre la lona. Estoy en el Luna Park, me pusieron a dormir, pero que hermoso sueño.





